El renacer del órgano a lo largo y ancho de la península Ibérica es un hecho indiscutible. Importantes restauraciones en órganos históricos se han llevado a cabo. Disponemos ya de un gran número de instrumentos nuevos que se han construido en los últimos tres lustros. Además de todo este impulso, somos conscientes que en nuestras manos está la responsabilidad de conservar y dar vida a todo este patrimonio de incalculable valor. La vida de un instrumento está la en el sonido que puede emitir y proyectar al ponerse en vibración a través de la capacidad musical del intérprete. Esta energía que se mueve y se transmite al oyente, produciendo efectos y afectos, crea un círculo maravilloso de relaciones entre instrumento, intérprete y audiencia. Las administraciones y las entidades públicas y privadas tienen encomendada la misión de dar vida y difundir el patrimonio artístico, que es un bien universal y, al mismo tiempo el símbolo de una sociedad que avanza. Desde la organización del Festival Internacional de Órgano, queremos insistir en esos tres factores que forman parte del círculo:

a) La fortuna de tener el patrimonio en Pedreguer, un órgano de incalculable valor artístico, pieza única y de gran versatilidad.

b) La posibilidad que da el instrumento de poder invitar a intérpretes y formaciones ya consolidadas, como también a las jóvenes generaciones, que nos ofrecen en directo su arte.

c) Por último, el empeño que ponemos en seleccionar un variado repertorio de obras que definan los programas de cada velada, como originales y únicos, y al mismo tiempo, de gran interés para nuestra audiencia, a la que esperamos ver de nuevo fascinada en el siguiente concierto.

En esta decimosegunda edición gozaremos de nuevo de jóvenes talentos, que en un futuro muy breve formarán parte de los carteles de programación de las grandes salas de Europa.

Gracias a todos lo que hacéis posible un acontecimiento de esta magnitud.

Josep Vicent Giner
director artístico